PRESSING CATCH





La carrera se presentaba fácil, a priori, para los miembros de dicho equipo, ya que venían de hacer grandes actuaciones en días antriores. Cabe resaltar la actuación de Marras, que la noche del 24, tras un gran papel, se pasó el día posterior con grandes vómitos causados por el esfuerzo.
La marcha comenzó con puntualidad, estando los componentes en las últimas posiciones del pelotón.
En la tercera curva, la curva de la posada, se vio claramente que la cosa no iba a ser tan fácil. Pimpollo tuvo que echar mano de su reserva de líquidos, apresurándose a beber una cerveza, ya que el ritmo era infernal.
Por otra parte Pérez-grino perdió una parte fundamental de su atuendo, la concha del sombrero, cosa que a la postre resultó fatal.
El pelotón se alargaba peligrosamente. El equipo LARIOS-COLA se dividió en dos, corriendo Marras junto a Pimpollo por delante de Perez-grino y Maria-chi.
A la altura de los paseos la diferencia entre ambos grupos era la suficiente para que Pimpollo pudiera avisar telefónicamente a familiares suyos para anunciar el paso por su vivienda.
En la zona de las malvinas, el apoyo a Maria-chi era fervoroso, tanto que la emoción le obligó a retirarse.
En la avenida de Emilio Romero, la distancia entre Marras y sus perseguidores era insalvable.
Marras recogió el cariño de los labios de una joven lugareña, mientras que Pimpollo y Perez-grino se entretenían en el puesto de avituallamiento junto a la comandancia de la guardia civil en la localidad.
Los líquidos ingeridos por ambos participantes fueron un chupito de hierbas con hielo y sendas cervezas tipo caña. Esto apaciguó mucho los ánimos de victoria y se dejaron llevar hasta la meta.
Marras entró en solitario y varios minutos después, tras un disputado sprint final entró Perez-grino y Pimpollo, siendo esta la composición final del podio.